Este segundo episodio me sacó de mi terreno.
La primera conversación, con Jacqueline, fue entre dos personas que venimos del coaching y el desarrollo personal, mirando lo mismo desde ángulos parecidos. Esta vez me junté con Atenea, que trabaja de una manera muy distinta a la mía: ella canaliza. Dice que baja información que no viene de ella, que conversa con lo que llama su equipo de apoyo, y que cualquiera podría hacer lo mismo.
Yo soy de los que preguntan. Hay cosas que me resuenan, y lo que hace Atenea es una de ellas; preguntar es mi manera de entrar, no de dudar. No vengo a pedirte que creas en nada de esto, y ella tampoco. Y ahí está, justamente, lo que más me quedó del episodio.
En algún momento le pregunté cómo hace para no volverse dependiente de todo eso: de los guías, de las herramientas, de las varillas con las que empezó. Su respuesta me ordenó algo que yo venía pensando hace rato. Me contó que llegó a creer que no escuchaba a sus guías si no usaba las varillas, hasta que ellos mismos le dijeron que las soltara. Que el punto era no entregarle su poder a nada externo. Ni a un instrumento, ni a un guía, ni a una medicina. Ni siquiera a ellos.
Eso lo firmo entero.
Es raro y es honesto a la vez: una canalizadora cuyo propio mensaje es que dudes, que cuestiones todo, que no creas nada de lo que escuchas por el solo hecho de escucharlo. Incluso si viene de ella. La autoridad se queda contigo. Es lo único que te sostiene cuando hay tanta información dando vueltas que ya no sabes qué es cierto y qué no.
Y de ahí salió la frase que me llevé del episodio, dicha casi de pasada: la información no te cambia por tenerla. Te cambia cuando la integras, cuando la vives. Puedes leer mil libros sobre quién eres y seguir igual, porque entender de verdad es algo que pasa por el cuerpo entero.
Eso lo sé de primera mano. En el episodio le conté mi experiencia con el bufo alvarius: el momento en que sentí que me había muerto, que me solté del cuerpo, y volví con el recuerdo de haber estado en otro lugar. Entendí que la vida no se termina. Y no lo entendí leyéndolo en ningún lado. Lo entendí porque lo viví. Esa diferencia es todo, y es la misma de la que ella estaba hablando.
Hay partes de esta conversación con las que vas a estar de acuerdo y partes con las que no. Me parece bien. Es justo lo que conversamos en el episodio: escucha, pregunta, y quédate solo con lo que puedas comprobar tú.
El episodio completo está en Substack, en Spotify y Youtube. Te dejo una pregunta para que lo escuches con ella puesta: de todo lo que crees saber, ¿cuánto lo has vivido de verdad, y cuánto solo lo escuchaste?











